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La literatura: un mundo de oportunidades: Plan lector.

La literatura es una de las formas más prácticas y significativas de acercarnos a un mundo lleno de oportunidades. Durante este año 2026, el Área de Humanidades tiene un gran propósito: impulsar a niños, jóvenes y adolescentes a descubrir nuevos mundos en los rincones de la mente que aún no han sido explorados. Así como un pirata emprende la búsqueda de un tesoro escondido para descubrir y disfrutar de su riqueza, la lectura nos permite encontrar tesoros aún más valiosos: el conocimiento, la crítica, la imaginación y el aprendizaje que surgen cuando leemos con sabiduría y comprensión.

En el marco de la promoción de la lectura, la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero, a través de la Bibliorrueda, desarrolló una jornada lúdica y pedagógica dirigida a los estudiantes de preescolar y grado primero de la sección Reims. Durante la actividad, los niños exploraron diferentes libros de acuerdo con sus gustos e intereses, participaron en dinámicas de animación a la lectura y compartieron experiencias alrededor de las historias leídas. Esta estrategia permitió despertar su curiosidad, fortalecer su acercamiento a los libros y fomentar el hábito lector desde los primeros años de escolaridad, convirtiendo la lectura en una experiencia significativa, divertida y enriquecedora para su formación integral. De esta manera, se contribuye a construir los cimientos para un crecimiento progresivo en el saber y en el desarrollo intelectual a través de la literatura.

Asimismo, la sección de Parmenia emprenden el camino del Plan Lector, como una estrategia para afianzar los aprendizajes construidos durante los años anteriores de escolaridad y fortalecer las bases intelectuales y críticas necesarias para comprender, reflexionar y actuar. De esta manera, se continúa consolidando el camino emprendido desde los primeros años de formación en nuestro Colegio La Salle.

Uno de los libros insignia de este Plan Lector es El Principito, una obra que nos lleva a rememorar la infancia y a recordar que la imaginación es un don que crece cuando permitimos que nuestros educandos vuelen hacia un universo lleno de sorpresas y posibilidades. La obra invita a descubrir aquello que no siempre es visible para el lector y a comprender que la literatura también puede ser un espacio para cuestionar, imaginar y encontrar nuevos sentidos a la vida.

Concluimos nuestro recorrido con la sección Ruan, donde, guiados por la voluntad de Dios, la experiencia de vivir la infancia y la preadolescencia nos conduce hacia una nueva etapa de formación académica y personal. Cada peldaño que se alcanza representa un paso hacia la construcción de una vida enriquecida por el conocimiento y la literatura.

En esta etapa, los jóvenes buscan explorar nuevos pasajes desde perspectivas contemporáneas y realistas, en las que se abordan diversas problemáticas propias de la juventud y de una sociedad que cambia a grandes pasos. Los conflictos sentimentales y emocionales, las dificultades personales, las enfermedades y las preguntas existenciales, como «¿Por qué estoy aquí?», hacen parte de las reflexiones que pueden encontrarse en estas obras.

En este sentido, libros como Los últimos días del hambre y No le digas que aún la amo presentan situaciones que permiten reflexionar sobre los desafíos propios de la adolescencia y sobre el proceso de dejar atrás la infancia para asumir nuevas responsabilidades. Estas lecturas pueden convertirse en oportunidades para que nuestros estudiantes se acerquen a temas complejos de la sociedad y desarrollen una mentalidad crítica que les permita comprender y afrontar las diferentes problemáticas de su entorno.

Con esto culmina nuestro recorrido, pero no termina el camino de las oportunidades que nos ofrece la literatura. Crecer también depende de cuánto leamos, comprendamos, cuestionemos y aprendamos de aquello que encontramos en los libros. De esta manera, formaremos niños, jóvenes y adultos capaces de asumir responsablemente su papel en la sociedad y de aportar, desde sus conocimientos y experiencias, a la construcción de un mundo mejor.

Por eso, de la mano de Dios, podremos seguir proclamando:

¡Viva Jesús en nuestros corazones!

¡Por siempre!